Desarrollo e implicación: Resistencia popular
Representantes de territorios y movimientos sociales del estado de Maranhão debaten sobre la crisis climática y la resistencia colectiva para apoyar la creación del Observatorio Popular de Sociobiodiversidad y Política Climática.
La resistencia y la implicación popular son puntos centrales para hacer frente a los impactos del desarrollo desenfrenado en la Amazonia, que contribuyen directamente al cambio climático y al racismo medioambiental. En Maranhão, cinco entidades se están movilizando para construir procesos colectivos de resistencia junto con diferentes voces de los territorios, pueblos y comunidades tradicionales del estado a través de la creación del Observatorio Popular de la Biodiversidad Socio y Política Climática de Maranhão.
Para estructurar la iniciativa, la coalición Agroecología para la Protección de los Bosques de la Amazonia, compuesta por la Red de Agroecología de Maranhão – RAMA, Justiça nos Trilhos, Tijupá, ACESA y GEDMMA, celebró el I Seminario sobre Desarrollo e Implicación, Cambio Climático y Resistencia Popular en Maranhão, en diciembre de 2022. Con representantes de territorios y entidades de movimientos sociales del campo y de la ciudad, el evento tuvo como objetivo reflexionar sobre los cambios climáticos que afectan tanto a las zonas urbanas como a las rurales. En el espacio de la CUT (Central Única de los Trabajadores), en São Luís, el debate situó como causas principales de los conflictos los grandes proyectos de desarrollo, que desprecian continuamente los derechos territoriales y medioambientales de los pueblos y comunidades tradicionales del estado. Por otra parte, son estos pueblos y comunidades los que en su mayoría mantienen el entorno natural conservado a través de su modo de vida tradicional.
A través de las diferentes intervenciones y experiencias de diversos territorios, el encuentro propició el intercambio de conocimientos y la reflexión sobre el cambio climático y reforzó la importancia de la unión de diversos actores sociales en la lucha por la preservación del medio ambiente.
Las consecuencias climáticas del capitalismo contemporáneo
En la mesa inaugural, el debate giró en torno a la tendencia del neoliberalismo a convertirlo todo en mercancía, incluida la naturaleza, y a cómo el cambio climático ha afectado directamente a los periodos de producción de las comunidades.
Cintia Brustolin, profesora de la Universidad Federal de Maranhão (UFMA) e investigadora del GEDMMA, destacó que el capitalismo nos hace pensar que la naturaleza y el ser humano están separados. Frente a esta crisis, estamos entrando en un nuevo régimen climático en el que la naturaleza se considera un actor político.
“Es necesario cambiar la mentalidad de que la naturaleza es barata y negociable y comprender que la Tierra es nuestra casa común, lo que implica preservar el medio ambiente y proteger a las comunidades que dependen de él”..
El Avance Capitalista en la Amazonia del Maranhão
En contraste con el desarrollo frenético del agronegocio y las empresas, Máxima Pires, líder de la comunidad Rio dos Cachorros, en la zona rural de São Luís, declaró que su comunidad no considera la tierra como una mercancía y defiende el territorio sagrado porque tiene un sentido de pertenencia y respeto que debe preservarse para las generaciones futuras.
Máxima también destacó la importancia de la unidad de las comunidades en la lucha contra estos acontecimientos y afirma que es esencial confiar los unos en los otros para poder resistir. “La lucha por proteger el medio ambiente y la Tierra es vital para la vida”.
Horácio Antunes, profesor e investigador del GEDMMA, afirmó que es necesario cambiar el pensamiento de los gestores sobre las comunidades tradicionales, que consideran sus formas de vida como algo arcaico, y subrayó que no podemos hacer frente al cambio climático sin cambiar este pensamiento.
“No queremos extinguirnos. No sólo como individuos, sino también como forma de organización social, ya que garantiza la supervivencia del planeta. La destrucción de las formas de vida es un signo de la destrucción del planeta”..

Formas de Resistencia y Organización en Maranhão
En la última ronda, las mujeres fueron el centro de atención. Dirigentes femeninas de comunidades tradicionales, como las rompedoras de cocos, las indígenas »quilombolas» y las pescadoras, destacaron cómo han resistido a la violencia, el racismo y la degradación medioambiental en sus territorios.
Maria Alaídes, quebradora de coco y coordinadora general del Movimiento Interestatal de Quebradores de Coco de Babaçu – MIQCB, relató cómo consiguieron organizarse y resistir a la privatización y a la opresión del sistema capitalista. A través de la batalla política con la movilización en manifestaciones públicas, la articulación con otros movimientos sociales y la defensa y creación de espacios de diálogo, los quebradores consiguieron fortalecer y crear alternativas de producción, como la cooperativa.
Vanusa Guajajara, indígena de la IL Pindaré, en Santa Inés (MA), reflexiona sobre cómo la resistencia contra la privatización de los cocos demuestra que la organización y la cooperación pueden ser significativas para combatir los intereses del capitalismo. Además, valorar la espiritualidad y la ancestralidad es crucial para reforzar la identidad de las comunidades y su relación con la tierra.
“Cuando vamos a la reunión con Vale [Compañía Minera do Rio Doce] y entonamos nuestros cánticos, nos tienen miedo. Yo les digo a nuestros familiares que no necesitamos licencias porque el territorio es nuestro, son ellos los que necesitan una licencia”..
Un futuro posible
Durante los dos días del encuentro, representantes de comunidades negras quilombolas y urbanas, quebradores de coco, extractivistas, pescadores e indígenas señalaron las diferentes formas en que sienten el cambio climático en sus territorios y las consecuencias en la calidad de vida con cambios en el suelo, en el aire, ríos y mares.
Las lluvias, las inundaciones y los corrimientos de tierra no afectan a todos por igual. Estas tragedias climáticas afectan principalmente a las comunidades negras, tradicionales e indígenas, víctimas de invasiones de sus territorios, del consumo imparable de recursos naturales y del racismo medioambiental. Sin embargo, estas mismas comunidades, basándose en sus conocimientos tradicionales, el cuidado y la gestión de la tierra, son la posibilidad de un futuro.
El capitalismo fragmenta la lucha y posteriormente domina. La economía verde es una forma de usurpación del territorio. Ampliar el abanico de voces y descubrir espacios donde la desmoralización no pueda afectarnos. Por último, es necesario pensar en procesos que garanticen una mayor autonomía, especialmente en un Estado que a menudo no lo permite. Sólo así podremos conseguir una justicia climática más cercana a la realidad de los territorios.
