Mujeres de la comunidad de Motacusito promueven la declaración de un área protegida en el Pantanal boliviano
Gracias a la iniciativa de las mujeres, 880 hectáreas de la comunidad de Motacusito se destinarán a la conservación y protección de las fuentes de agua y al desarrollo del ecoturismo comunitario como principal actividad económica de las familias de la región.
Quidian Román Samaricha, Ana María Tomichá, Marisol Román y Dayana Espinoza viajan a pie todos los días a la sierra donde crecieron: Motacusito. Entre cuevas y abrevaderos, llevan tres años trabajando como guías en la Asociación de Prestadores de Servicios Turísticos.Motacusito Nuevo fue creado por ellos y acreditado por la Federación de Turismo a nivel nacional.

El 10 de julio lograron la declaración de una Ley para proteger el ecosistema de su territorio por primera vez en su historia. La primera Ley de Área Protegida Municipal 252/23 de la provincia Germán Busch establece que, de las 1.508 hectáreas que tiene Motacusito, 880 hectáreas están destinadas a la conservación y protección de las funciones ecológicas de las fuentes de agua, recarga de acuíferos y aguas superficiales, y al desarrollo del ecoturismo comunitario, principal actividad económica de las familias.
Su logro representa un triunfo sin precedentes para la conservación de este lugar y para una comunidad dirigida por mujeres cuya principal actividad es el ecoturismo. Al ser un área protegida municipal, la comunidad de Motacusito cuenta ahora con más herramientas legales y garantías para que la gestión de su territorio sea compartida y el turismo sostenible, principal actividad económica de las familias, se realice protegiendo el área más protegida. Esto es importante en la región en términos de recarga de agua.
La comunidad campesina de Motacusito -o Motacú, como la llaman cariñosamente sus casi 200 habitantes- está situada ocho kilómetros al suroeste del municipio de Puerto Suárez, en el corazón del Pantanal boliviano, considerado el mayor sitio Ramsar de agua dulce de Bolivia. Es un destino al que llegan cada vez más turistas e investigadores del interior del país y de Brasil debido a sus aguas. Sus manantiales y su cueva están declarados Lugar Importante para la Conservación de los Murciélagos (SICOMs), que funciona como refugio para varias especies de murciélagos, tales como Natalus macrourus, Carollia perspicillata y Desmodus rotundus). Las actividades turísticas benefician a las mujeres guías locales, y también son una fuente de ingresos para toda la comunidad y el municipio, ya que impulsan la economía local con servicios de alojamiento, comida y transporte, entre otros.
UNA CONTRIBUCIÓN A LA CONSERVACIÓN DEL PANTANAL

En Motacusito, el agua es un recurso estratégico para su desarrollo y la economía local. Fue precisamente el agua lo que unió a las valientes mujeres de Motacusito, Quidian, Ana María, Marisol y Dayana con el Gobierno Autónomo Municipal de Puerto Suárez, la Sociedad Boliviana de Derecho Ambiental (SBDA) yy WWF, quienes, a partir del establecimiento y gestión del Centro de Monitoreo de Puerto Suárez, realizaron conjuntamente estudios técnicos sobre el estado de los recursos hídricos del municipio, para proponer políticas públicas que apoyen acciones de conservación, sustentadas en información científica y técnica, bajo el liderazgo de las mujeres de la comunidad. »Un trabajo en equipo en el que se nos prestó atención,» añade Quidian, elegida vicepresidenta de la comunidad en 2022.
El Pantanal boliviano forma parte del llamado Gran Pantanal, el mayor humedal continuo de agua dulce del mundo, que comparte su majestuosidad con Bolivia, Brasil y Paraguay. Al ocupar el 67% del territorio del municipio de Puerto Suárez, las amenazas de los incendios forestales, las sequías y el cambio climático en el Pantanal boliviano afectan también al resto de la ecorregión. Allí, Motacusito es un lugar clave para la recarga de agua porque allí están los manantiales que alimentan la laguna de Cáceres, que abastece de agua y baña el Pantanal y conecta con el río Paraguay, lleno de vida.
APOYAR A LOS LÍDERES
El diagnóstico realizado en la zona en 2016 inició un proceso de »articulación de años», explica Víctor Magallanes, coordinador del Paisaje Pantanal Chaco (PACHA) de WWF Bolivia. Hoy, la etapa concluye con la primera zona protegida municipal para la conservación de los recursos hídricos, gestionada por sus dirigentes. »Hablamos de una zona protegida donde la cultura local lo es todo, donde hay líderes naturales de los procesos», dice afirma. »El éxito pertenece a la comunidad, y podemos decir con orgullo que hemos podido formar parte de ello, facilitando espacios y prestando ayuda técnica y jurídica».
»Éramos simples consejeros; las mujeres se encargaban de todo y se mantenían firmes». afirma Mauricio Méndez, coordinador del proyecto SBDA. »Nos interesaba entender la razón de la disminución del 60% del agua que tuvo la Laguna Cáceres entre 2019 y 2020. Cuando llegamos a Motacusito, había muchas aguadas, y los estudios que realizamos demostraron que una de sus cuencas era la primera que aportaba a la laguna. Funciona como un depósito de agua y nace allí en su comunidad. Ellos no lo sabían, pero le dieron el valor de saberlo, lo que marcó la diferencia».
La Asociación de Prestadores de Servicios Turísticos Motacusito Nuevo, formada por siete mujeres de Motacusito, nació gracias a varias formaciones sobre liderazgo, organización, turismo comunitario y gestión sostenible de los recursos. »Como mujeres que trabajamos por el bien de la familia, luchamos por ello desde el principio. Llamamos a muchas puertas y nos buscamos unas a otras, incluso en los momentos más difíciles,» dice Quidian. »Insistimos en un proyecto de ley que transformara Motacusito en una zona protegida, para cuidar nuestros recursos y hacerlos útiles para las generaciones futuras».
Las cuevas de Motacusito tienen una superficie de 120 m, con un jardín de cactus y bromelias en el exterior e interesante fauna en el interior, como sapos y ranas, peces ciegos y arañas látigo. Con formaciones rocosas de estalactitas y estalagmitas, su cueva funciona como una esponja para almacenar agua subterránea. »Es entrar en otro mundo en el que los hombres se quedan en la puerta, las mujeres bajan hasta que el agua les llega a la cintura y los murciélagos revolotean», dice uno de sus visitantes. dice uno de sus visitantes.
En los últimos años, Quidian, Ana María, Marisol y Dayana alternaban las bajadas a la cueva, ataviadas con botas pantaneras y sombreros de pescador, con largas jornadas compartiendo café y reuniéndose para definir los artículos que figurarían en el proyecto de ley. »Algunos nos decían que debíamos quedarnos en casa, cocinando y lavando, pero no les hicimos caso y salimos adelante». Otros, como el secretario general de Motacusito, Roberto Viera, »confiaban mucho en nosotros».
El 10 de julio se declaró la primera Ley Municipal de Áreas Protegidas ante toda la comunidad. Como explica Victor, »uno de esos momentos en los que sientes que lo estamos haciendo bien y que no estamos solos.» En palabras de Roberto,»un día histórico porque cuando quieren apoyar a la comunidad, todo se logra». Fue »una fiesta por toda la lucha» para Quidian, Ana María, Marisol y Dayana.
»Sabemos que lo que hemos hecho aún no está al 100%, porque es algo a largo plazo». dice Quidian. »Queremos trabajar cada vez más por Motacusito, con huertos comunales, observación de aves y artesanía con las hojas de la palmera motacú. Ya hemos visitado a otras mujeres de otras comunidades, como San Juan del Mutún y San Salvador, para contarles lo que hemos hecho y lo que queremos hacer… esto no ha hecho más que empezar.»



